lunes, 21 de diciembre de 2009

POR ANDREA MORALES


Me levante aquel día y me fui a buscar trabajo. Estaba cansada de hacer cosas de mujeres, limpiar escaleras, etc..

Decidí irme a una obra a buscar trabajo, y cuando me vieron aparecer por ahí se empezaron a reír.

El jefe se rió en mi cara pero me dijo que si que podía trabajar y me dijo que no aguantaría ni dos días.

Los días iban pasando se me hacia todo muy pesado, mis compañeros no trabajaban apenas, se reían de mi, pero yo con mi fuerza de voluntad fui haciendo a mi bola.

Empecé desde lo mas abajo y ahora estoy en los mas alto, soy oficial de primera.

Y la verdad que ahora estoy muy contenta porque gano bastante y ahí puedo demostrar que las mujeres si ponemos de nosotras y no nos dejamos influenciar por los hombres podemos conseguir mucho.

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